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Por Mohammad Arafat, en Gaza. El artículo es una contribución de nuestros colaboradores No Somos Números.

Nos enorgullece presentar una serie de obras de estos jóvenes palestinos que serán publicadas periódicamente.

La franja de Gaza es el hogar de cientos de héroes sin proclamar. Son artistas resistiendo la ocupación israelí con sus pinceles, poetas usando sus palabras recreando un futuro diferente para su gente, y profesores armando a sus estudiantes con el conocimiento que necesitarán para sostener una economía – si se les permite hacer negocio. Ellos son pescadores que navegan el mar Mediterráneo cada mañana, buscando ganarse la vida a pesar del siempre presente riesgo de que sus barcos sean confiscados y sus vidas sean robadas por las balas israelíes.

Tras casi tres días intentando a contactar con él, finalmente conocí a Zaky Taroosh. Estaba acompañado por su hijo más joven, Abdul Latif, que había seguido las huellas de su padre convertiéndose en un pescador. Aunque en principio sólo los vi en la distancia sentados en una scooter resoplando humo negro y gimiendo ruidosamente cerca del Banco de Palestina en el barrio de Al-Remal de la ciudad de Gaza, yo ya había empezado a sentir el dolor que habían soportado.

Me apresuré a apretar sus ásperas manos. Zaky estrechó la mía efusivamente y me ofreció una gran sonrisa. Abdul Latif estaba en silencio por razones que no pude determinar en un principio.

Los dos sudaban mucho en el calor de la tarde, así que nos sentamos en un banco roto en la plaza de Al-Jondi, donde suelen pasar su tiempo la mayoría de los jóvenes de Gaza aburridos y desempleados. Los tres nos sentamos en el asiento bajo la sombra de un viejo árbol muy alto, que nos ayudó a relajarnos. Sorbimos una taza de café sin endulzar comprado a un vendedor ambulante.

Zaky tiene ocho hijos, cuatro de los cuales son varones y pescadores. Sorbiendo del café con su mano derecha y quitándose el sudor con la izquierda, empezó a contar la historia de Abdul Latif.

Hace un año, Abdul Latif estaba pescando cerca de Al-Waha, una región cerca de la orilla norte de Gaza, y cogió una tremenda cantidad de pescado. Estaba tan feliz que no se dio cuenta de que estaba cruzando la línea fronteriza entre Israel y Gaza”.

Aguanté mi respiración, anticipando lo que vendría luego.

Tan pronto como mi hijo vio el buque israelí acercándose como una tormenta, empezó a remar en su pequeño barco, contaba Zaky.

Miré a Abdul Latif, que estaba sudando como si lo que su padre describía estuviera sucediendo frente a él. Me giré hacia Zaky, que tomó una caja de cigarrillos Royal de su rasgado bolsillo derecho. Luego encendió uno con su viejo encendedor. Supe después que había sido heredado de su padre, que fue asesinado en 1967 por las fuerzas de ocupación israelí. Zaky tenía sólo 3 años en el momento de su muerte.

La armada israelí empezó a disparar con cañón de agua a su pequeño barco, y lo hizo zozobrar hiriendo a mi hijo [con un corte en la cabeza], resumió Zaky.

Las fuerzas israelíes lo arrestaron y se apoderaron de su barco. Llevaron a Abdul Latif a un lugar desconocido en una ciudad ahora llamada Ashdod por Israel, donde recibió malos tratos y fue interrogado. Un día después, fue enviado a casa a través del paso israelí llamado Erez.

En Gaza, el Departamento Interno de Seguridad del Gobierno lo mantuvo bajo custodia alrededor de una semana para investigar lo que había padecido y lo que pudo haber dicho. No es inusual que los oficiales de seguridad” israelí intenten reclutar palestinos como colaboradores.

A Abdu Latif finalmente se le permitió retornar a casa, pero su barco estaba todavía en Israel, hasta hoy.

Aproximadamente un año después, Zaky y su familia perdieron un segundo barco de pesca cuando otro hijo, Zayed, fue a pescar con su amigo, Mahmoud Bakr.

Juntos, tuvieron un buen día de pesca; los israelíes acababan de decidir esa semana incrementar la zona permitida (de seis millas) a nueve, explicó Zaky, tomando la última calada de su cigarrillo antes de tirarlo y pisarlo con su sandalia negra.

Quise que Abdul Latif se uniera a la conversación, así que le pregunté cuando ocurrió el incidente. Estaba dudando en hablar, pero al final me dijo que fue en abril de 2016.

Zaky continuó: “La Armada israelí atacó su barco y arrestó a Zayed y Mahmoud. Robaron su barco y fueron metidos en prisión durante tres meses.

Miré a Zaky con incredulidad.

Las autoridades israelíes acusaron a los dos chicos de atacar a la armada en el mar, continuó. “Un juez israelí pidió alguna prueba, en forma de imágenes de vídeo de la cámara instalada en el barcoCuando se presentó el material grabado, el juez no encontró nada que documentara las acusaciones contra ellos, así que los dos chicos fueron finalmente liberados.

Sin embargo, el barco de Zayed nunca fue devuelto.

Insté a Zaki a comprar un nuevo barco para sustituir al último barco que quedaba de sus hijos. Sonrió amargamente, contándome que un pequeño barco cuesta sobre 30.000 shekels ($8.500).

Incluso si adquiero un barco de una organización humanitaria, ya no puedo trabajar más”, dijo categóricamente.

Le pregunté por qué, ya que él era todavía joven y sus hijos podrían ayudar. Permaneció en silencio cinco segundos, entonces me contó que él mismo había sido herido por el Ejército israelí cuando su barco fue atacado, y que aún tenía fragmentos de bala alojados dentro de su cuerpo.

Los fragmentos causan mucho dolor cuando hace frío”, – gimió.

Me di cuenta entonces lo que significa ser un pescador palestino viviendo en la franja de Gaza, pasando noches y madrugadas siendo perseguido por la Armada israelí y las tardes cosiendo sus redes hechas jirones.

Decidí intentar por última vez persuadir a Abdul Latif para hablar. Enseguida supe que había estado comprometido durante año y medio pero no podía casarse por falta de dinero. La familia entera Zaky y su mujer, su hija soltera, sus cuatro hijos y tres nueras- viven juntos en un piso que apenas es apropiado para animales. Los cortes diarios de electricidad parecen ser un presagio de un futuro desconocido poco prometedor.

https://wearenotnumbers.org/home/Story/One_boat_left

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